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En Titane (Julia Ducournau, 2021), una niña de apariencia andrógina llamada Alexia recibe un trauma óseo en el cráneo, por el cuál le introducen una placa de titanio en la cabeza, que tendrá consigo el resto de su vida dentro de su carne y hueso. El titanio pasará a formar parte de su cuerpo para encarnar una materia química, metálica y grotesca. En este texto quiero hacer coincidir algunas ideas del bodyhorror, el travestismo y la genealogía del terror transexual (que es algo que he rastreado para entender los procesos corporales al momento de encarnar un cuerpo trans y fugitivo de su sexo) con el propósito de esbozar una primera respuesta a la pregunta ¿qué lugar tiene el travestismo en el terror corporal?

    El bodyhorror es un movimiento cinematográfico y literario que se propuso desde el S.XX utilizar el cuerpo como recurso que atraviesa el terror y el miedo. Conceptualizar el terror transexual, travesti y sus narrativas ha sido complejo, pues no existe tal cual una genealogía escrita, más que interpretaciones de archivo que me he permitido hacer para hablar de un terror hecho y vivido desde el cuerpo trans. Sin embargo, me gustaría mencionar algunas aportaciones que me han inspirado a conocer más de la transexualidad en el horror y terror, tales como Sandie Crisp, Poppy Z. Brite, Jack Halberstam y los acervos personales de transexuales y travestis en el margen de la historia del occidente.

        Entiendo el terror como una categoría más allá de lo estético, como algo social e histórico. Con esto quiero proponer el terror corporal transexual o transsexual bodyhorror como aquello que se encarna a través del cuerpo y sexo intervenido que pasa a fugarse de lo orgánico-artificial. La categoría de terror me ha funcionado para explicar y entender los procesos sociales que nos ha colocado a las transexuales dentro de la historia de la delincuencia. La transexualidad por tanto, en relación con el terror, es una forma de traicionar el sexo y su historicidad, mientras el travestismo es una forma de mutar e infiltrarse sobre la naturaleza dada del cuerpo mismo. 

 

     No hay forma de acercarnos al terror transexual

y travesti sin entender la historia de la delincuencia

en occidente, pues es en gran medida desde donde

se nos ha historiado. Tal cómo lo dijo el señor

Cronenberg, en tanto al bodyhorror podríamos

verlo desde el punto de vista de la enfermedad.

Propondría entonces acercarnos al terror transexual

y travesti desde el punto de vista de la delincuencia,

algo que me motivó a pensar la relación del travestismo

de Alexia como recurso de fuga.

          Los tres momentos principales de Titane son la intervención del cuerpo de Alexia como máquina, la modificación del cuerpo como fuga y el llevar el cuerpo hasta las últimas consecuencias. Durante su adultez decide explorar su sexualidad con hombres y mujeres, y asesinarlos de la misma manera. La situación que la llevará al exilio es atacar a una chica que intenta auxiliarla en una especie de aborto automotriz, resultado de sus prácticas sexuales recientes. Convertirse en una delincuente la llevará a fugarse, por tanto, de las consecuencias de encarnar una sexualidad compulsiva, antihumana y grotesca. Este es un momento importante para la metamorfosis de Alexia, pues a partir del arranque sangriento donde decide asesinar a los miembros de una casa  completa, inician  una  persecución  de  su  persona  y su
                         tipificación como asesina serial, razón suficiente por  lo  que emprende
                            un escape para iniciar una nueva vida a través de la modificación del
                          cuerpo.

           En la historia occidental, la transexualidad y el travestismo son enfermedades,
anomalías corporales y mentales que deben de tratarse dentro de las clínicas
de sexo y salud mental. El travestismo fue tipificado como aquel compor-
      -tamiento de un hombre o una mujer que decide utilizar prendas pensadas
ser del sexo opuesto, o como la manifestación de un fetichismo que sacia
sus deseos encarnados y desquisiados. Las paranoias del S.XX, aún
vigentes, crearon imaginarios políticos y sociales en torno al travestimo y a la transexualidad como una forma de infiltración y facilitación de los actos
criminales. Brian de Palma hace registro de este fenómeno
en el cine en su pelicula Vestida para matar (1980), o caso
contrario, en Cambio de sexo  (1977), con la creación
del cuerpo trans como búsqueda inalcanzable
de humanidad y domesticidad. El cine
y sus narrativas me han auxiliado en la
                                     búsqueda de documentar el terror transexual,
a través del acto de desmoralizar estas narrativas
para entenderlas y tratarlas como documentos históricos.

         En Titane, por otra parte, el recurso del travestimo ha sido sofisticado sin intenciones de hacerlo, pues no recae meramente en una anomalía sexual, sino un elemento importante para transitar y movilizar el cuerpo de su materialidad como destino.  

 Linda Williams encamina al bodyhorror por lo menos con tres elementos: la fluidez del género, la impotencia del poder y las emociones; que desde mi punto de vista y en mi búsqueda de la genealogía del terror transexual, se encuentran en la traición del sexo y cuerpo.

                Traicionar el sexo fue una propuesta ya realizada desde la filósofa lesbiana Monique Wittig en El Pensamiento Heterosexual y otros ensayos (1992). Sin embargo fuera de la teoría filosófica, el cuerpo transexual siempre ha sabido traicionar el sexo, o en su caso el cuerpo marimacho, como lo documenta Jack Halberstam en Masculinidades Femeninas (1998). En tanto a traicionar el cuerpo, es una propuesta por desdomesticar su historia, pues la construcción del salvaje, monstruoso y grotesco tiene una relación con las jerarquías occidentales de encarnarlo y modificarlo. Sería entonces interesante pensar la traición del cuerpo a través de su destrucción.

       El proceso de travestismo de Alexia es por tanto una alegoría a esa traición, escape y destrucción. Caso así, el travestismo sería una manifestación más del transexual body horror como un elemento clave para entender las diversas intervenciones en las que el cuerpo puede fugarse y transformarse.

 

Referencias

 

Ducournau Julia, Titane, Francia, 2021

De Palma Brian, Vestida para matar, Estados Unidos de América, 1980

Aranda Vicente, Cambio de sexo, España, 1978

Cronenberg David, Crimenes del futuro, Canadá, 1970

Williams, Linda. "Film Bodies: Gender, Genre, and Excess." Film Quarterly 44, no. 4, 1991

Wittig, Monique, El pensamiento heterosexual y otros ensayos, , Estados Unidos de América, 1992  

Texto por Rojo Génesis, visuales por Infexión Club <3

Junio 2022

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